volar en primera clase

Sabes qué es volar en primera clase?

Para la mayoría, volar en primera clase de un avión es disfrutar de unas cuantas filas separadas del resto de la cabina por unas cortinas y cuyos temporales propietarios pueden disfrutar de un aperitivo y una botellita de whisky mientras estiran las piernas. Pero hay primeras clases y primeras clases, y una de las más escandalosas seguramente sea la de Virgin Atlantic Airways, la aerolínea de Richard Branson que oferta vuelos entre Londres y el resto del mundo y por cuyos aviones cada año circulan miles de las personas más poderosas de las Islas Británicas.

Te preguntarás qué tendrá volar en primera clase de esta aerolínea. Resulta que una azafata de vuelo de Virgin Airlines, Mandy Smith, según nos cuenta ella misma en su propio libro, llegó a intimar con unos cuantos multimillonarios. Con motivo de la publicación del libro en Estados Unidos, la azafata ha escrito un breve artículo en el New York Post donde explica algunas de las anécdotas más morbosas que vivió a kilómetros de altura.

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Confesiones de una azafata de primera clase

A decir verdad es un libro polémico y bastante subido de tono que recoge en primera persona la experiencia de 12 años de Mandy Smith en la compañía británica, no hay más que leer algunas de las declaraciones de Smith para sospechar que, en lugar de haber trabajado en una aerolínea, más bien parece haber formado parte de una especie de Mansión Playboy volando en la primera clase de una aeronave.

Era relativamente habitual, explica, observar diferentes escenas  en las que unos y otros se las apañaban para saciar sus instintos mas bajos, y al parecer el encontrar pareja de “juegos” no era ningún problema entre los habitantes de la primera clase. La vida de Smith, parece más propia de una estrella del rock que de una profesional que viaja por todo el mundo… a pesar de que su salario base anual era de apenas 12.000 libras. Una cifra que, no obstante, considera que “mereció la pena”. Smith salió con unos cuantos multimillonarios a lo largo de su carrera; grandes fiestas con Richard Branson, Ronan Keating o compartir una charla distendida con Robbie Williams son otros de los alicientes para Mandy.

El lado oscuro de la primera clase

Es habitual que algunos pasajeros pidieran que les cambien de sitio por el sexo o raza de su vecino. Smith explica que es tristemente habitual que algunos pasajeros pidan no sentarse al lado de otra persona por razones racistas, especialmente en el trayecto entre Londres y Johannesburgo (Sudáfrica). En dicho caso, la azafata solía ofrecer al hombre que había discriminado un asiento mejor, para que el otro “se sintiese como basura, que es como debería sentirse”. Además, muchos hombres, por razones religiosas, piden no sentarse al lado de mujeres. Para evitar tan tensas situaciones, las azafatas reciben información sobre culturas y religiones a fin de conocer de antemano cuáles pueden ser los problemas que surjan.

La conclusión, no obstante, es positiva, y trufada de historias tiernas. Muchas veces, los pasajeros pedían a la tripulación una pequeña ayuda para llevar a cabo una pedida de mano especial; otras veces entretenían a los niños que viajan a Orlando para visitar Disney World y adornaban sus despachos con sus dibujos; muchos viajeros eran muy generosos y, aunque no podían entregarles propinas, sí les compraban regalos o, como hizo un pasajero, se llevó a la tripulación (de 22 personas) a cenar. Actualmente, Smith vive con su marido y su hija de cuatro años en el oeste de Sussex, y dedica todo su tiempo a escribir.

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